Una ola de calor con más de 1.300 muertes reportadas vuelve a mostrar que los eventos climaticos extremos ya no son noticias lejanas.
El calor intenso puede provocar deshidratacion, golpes de calor, complicaciones cardíacas y riesgos mayores para adultos mayores, ninos y personas con enfermedades previas.
Aunque el hecho ocurra fuera de Paraguay, importa porque nuestro país también enfrenta temperaturas extremás durante buena parte del ano. La preparacion sanitaria, la sombra urbana, el acceso al agua y la información preventiva son claves.
El cambio climatico aumenta la frecuencia e intensidad de estos eventos, pero la respuesta debe ser concreta: alertas tempranas, refugios frescos, educacion y cuidado de poblaciones vulnerables.
Qué sigue ahora: organismos internacionales y gobiernos deberán reforzar medidas de prevención ante nuevas olas de calor.
Referencia informativa: La Nación Paraguay, sección Mundo.