Mas de 700 condenados fueron trasladados desde centros penitenciarios de Asunción y Ciudad del Este hacia otros establecimientos, dentro del plan conocido como Umbral 3.5.

El objetivo declarado es ordenar el sistema, reducir hacinamiento y mejorar el control interno. En palabras simples: mover internos para administrar mejor las cárceles y disminuir riesgos operativos.

La reforma penitenciaria es uno de los temás más sensibles del país. Las cárceles no solo alojan condenados; también pueden convertirse en centros de poder criminal si el Estado pierde control.

Para la ciudadania, esto importa porque la seguridad no termina en la calle. Si las penitenciarias funcionan mal, el crimen puede seguir operando desde adentro.

Qué sigue ahora: el Gobierno debera demostrar que los traslados forman parte de una política sostenida, con inteligencia, control y reinsercion, no solo de un operativo aislado.